17 enero 2009

Arkhanos, brujo Tiflin

Bueno, voy a poner la historia de uno de los personajes que juega la primera partida que dirijo de D&D 4.0. No está escrita por mi, sino por mi amigo Jacaros.

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Todas las cosas que he aprendido en los últimos meses, me han enseñado que la ignorancia, la nula percepción de lo que nos rodea, es nuestro bien más preciado. También he aprendido que menospreciamos la sabiduría de los niños. Ellos temen a la oscuridad, a las casas abandonadas, a las cimas más altas y las grutas más profundas... y hacen bien. Si hay una conclusión unica, de todo lo que he aprendido, es que nunca se está completamente a salvo. Hace siete meses, una especie de... ser, un amasijo de fuego y sombras, se llevó a mi pequeña Gehenna delante de mis ojos, dejándome totalmente impotente ante lo desconocido.

Le fallé como padre, y fallé a Sylhad como esposo. No merezco perdón. Pero traté de recuperar a nuestra hija. Investigué en toda clase de libros en busca de alguna pista sobre lo que fuera aquella criatura. Cada nuevo libro me alejaba más y más de la realidad que yo conocía, mostrándome que estamos rodeados de oscuras criaturas y almas corruptas que se niegan a abandonar esta tierra tras la muerte. Entonces comprendí que mi odisea era más peligrosa de lo que en principio pensé. Le dije a Sylhad que encontraría a nuestra hija a cualquier precio, llené una bolsa de apuntes y bocetos, y partí, en busca de alguna pista, un nuevo libro que no hubiera encontrado aún, cualquier cosa que me acercara a Gehenna.

Fue hace un mes, cuando conocí a un brujo errante que se hace llamar Ragnarok. En realidad tan solo acudí a él en busca de consejo, información sobre dónde encontrar algunos libros antiguos. Pero hallé que el propio brujo sabía más de lo que hubiera averiguado hasta el momento. Se llamaba Pasittu. Aquella criatura, aquel demonio que me arrebató a Gehenna, tenía nombre. Y era peligroso. Pero Ragnarok conocía una manera de afrontarlo.

Me habló de su poder. Me habló del pacto, y de los espíritus salvajes. Me habló de éste lugar. Y me habló de ti: Nibiru, dios olvidado de las antiguas civilizaciones. No sé si existen otros modos de encontrar a ese Pasittu, pero vengo a que me otorgues ese poder del que me habló el brujo. No me importa el precio.

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Pues esta es la primera historia, a ver si convenzo a los demás para que me la pasen :p

¡Saludos!

Nota: la imagen no es de él, pero a falta de una que me pase pues ahí está xD

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