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El valle de Nentir. Capitulo 1: La llegada

Queriendo dar un toque distinto al de los wargames hoy vengo con una entrada destinada a la partida de rol que dirijo por roll20.
Ahora mismo andamos de parón por exámenes pero este lunes retomaremos la partida con dos personajes nuevos (lamentablemente Yopia será baja debido a la falta de tiempo). El caso es que este lunes también comenzaré exámenes... y estaré al menos 2 semanas que no podré subir demasiado contenido...

Pero bueno, como digo, esta entrada va dirigida a explicar como fue parte de la primera sesión de la partida. Y como quería que fuera "especial" lo que vais a leer ahora será en formato de narración. Para darle un aire nuevo.
Así pues, espero que os guste lo que espero que sea una serie de entradas interesantes a partir de ahora dedicadas a la partida que dirijo.


Capitulo 1. La llegada

El sol brillaba con intensidad en la Cima del salto. Dethon Mallet y Yopia Brutho llevaban caminando un buen rato cuando la imponente visión del pueblo les trasladó una sensación de descanso ya olvidada en los últimos días de viaje.
Habían partido como refuerzos desde fuera del Valle de Nentir hacia la Cima por para ayudar al señor de las tierras ante la falta de efectivos.

Retomando Dungeons and Dragons 4.0

Hacía mucho tiempo que no jugaba a una partida de rol y después de las nuevas incorporaciones en el grupo decidimos retomar la partida de D&D 4.0

No relaté en el blog la anterior partida (que duró bastantes sesiones) pero si colgué algunas historias y el inicio. En resumidas cuentas el grupo llegó a Eltulgard, territorio lleno de paladines con un sol perpetuo en lo mas alto del cielo. Llegaron escoltando a un grupo de enanos mineros y al final aceptaron una misión para liberar una fortaleza de las manos de un Wight. Al terminar se les recompensó con dicho castillo y el grupo continuó con su misión principal: rescatar a una jovencita de las manos de un grupo organizado. La última sesión tuvo lugar en una balsa, ayudados por unos genesís y siendo asaltados por diversos kobolds y un basilisco.

Como tan solo del grupo de cinco jugadores han continuado dos hemos decidido continuar la campaña enganchando a los dos jugadores nuevos.

Las nuevas incorporaciones son:
- Krayt Ghesh: Paladín dracónido de nivel 4 seguidor de Kord.
- Dalilah: Guerrera humana de nivel 4 seguidora de la reina cuervo.

Como personajes ya conocidos tenemos a:


Diario de una aventura: Capítulo 1, parte I

Bueno, pues esta es la primera parte del capítulo 1 de la aventura que estoy dirigiendo. Con el tiempo iré actualizando, o eso espero :p.

***

El ámbar

I

Un sol resplandeciente iluminaba las calles de Aguas Profundas y hacía resaltar el aire imponente de la gran ciudad. Justo delante de la Taberna “El Arco de Plata” un tablón de anuncios presentaba unos cuantos papeles. La colocación llamaba cuanto menos la atención ya que un único cartel estaba centrado y tan solo unos cuantos carteles de búsqueda de prófugos estaban colgados en la parte inferior intentando llamar menos la atención. Gracias a esto la gente se acercaba para leer su contenido –Busco valientes aventureros para un trabajo bien remunerado, preguntar por Trash Williams, regente del Arco de Plata.-

Derek Urielinthar se encontraba dentro de la taberna, el anuncio había tenido éxito y si podía ganar una buena recompensa estaría dispuesto a prestar sus servicios.

- Saludos tabernero, vengo por el tema del anuncio –dijo Derek con tono alegre-

Tras escuchar sus palabras un hombre de aproximadamente 40 años se giró. Tenía el cabello rubio, largo y liso. Estaba bastante en forma y vestía ropas de color granate.

- Oh sí, claro. Lamentablemente no creo que una sola persona pueda realizar la tarea que tengo en mente –Pese a su aparente edad una melosa y amable voz sorprendió a Derek-

- En ese caso espere un momento. – Derek se giró repentinamente y alzó la voz- ¡Saludos camaradas, busco gente que me ayude con un tema que puede parecer bastante interesante y además ganareis algo de dinero!

Trash se llevó las manos a la cabeza al ver como Derek ponía parte de la taberna patas arriba pero no pasó mucho rato hasta que vio como 3 personas se acercaban a él. – Vaya, si lo llego a saber ya lo habría hecho yo hace unos días –pensó Trash-

- ¡Aquí tienes a un grupo de personas! – Dijo Derek conservando el altivo tono- , no nos conocemos de nada pero quizás hagamos buenas migas por el camino.

Trash se paró a observar a las personas que se habían acercado, el que más le llamó la atención fue un dracónido de aproximadamente 6 pies y medio de altura, tenía los ojos dorados y su piel era rojiza, iba con una gran armadura de placas y un martillo de guerra, Trash pudo reconocer el símbolo del dios Bahamut en su escudo. – Parece alguien decente –pensó- Siguió observando al siguiente individuo, era un joven de piel bronceada, su cabello era corto y moreno, vestía armadura de cuero y llevaba dos espadas cortas en la espalda, sus rasgos mostraban a alguien procedente de lejanas tierras. Por último Trash observó a la última persona, una Eladrín de piel clara, su largo cabello rubio y sus grandes ojos mostraban un aire misterioso. Iba vestida con una larga túnica y portaba un bastón de roble oscuro.

- Muy bien, por favor, acompañadme –Dijo Trash mientras dejaba un paño en la barra y se dirigía hacia la planta superior de la taberna.-

Una vez arriba Trash sacó de su bolsillo una pequeña llave que utilizó para abrir la puerta de su habitación. Era amplia, con dos grandes ventanucos abiertos de par en par por la cual entraba una brisa suave que hacía ondular las cortinas. Todos los muebles emanaban un aroma a madera que ayudaba a relajar a las personas que estuvieran ahí.

- Bien, antes de nada me gustaría saber vuestros nombres, quiero saber algo más de vosotros si pretendo pediros este trabajo. – Dijo después de volver a meter la llave en su bolsillo-

- Oh, claro. Me llamo Derek Urielinthar, soy un vagabundo que ofrece su espada para conseguir fama y aumentar su status social. – Derek pronunciaba las palabras con cierto aire alegre a la par que despistado-

El Dracónido dejó el escudo y el martillo en el suelo mientras hablaba con una voz tranquila – Me llamo Drakkar Konin, soy seguidor de Bahamut y he venido a Aguas Profundas para visitar sus templos e impartir su ley

Trash se apoyó en la pared y cruzó los brazos esperando el resto de presentaciones.

- Me llamo Wakinyan, aunque seguramente os sea más cómodo llamarme Hino. –Pese a que parecía proceder de lejanas tierras su acento no revelaba lo mismo. Hablaba perfectamente el común y aunque su voz tranquilizaba a quien le escuchara él no pronunció ninguna otra palabra.

Después de oír las demás presentaciones la Eladrín comenzó a hablar mientras hacía una reverencia – Me llamo Sariel Quarion, domino el arte de la magia y el motivo de mi estancia en Aguas Profundas es el de aprender aún más en el arte de lo arcano- Después se apartó el pelo de la cara sutilmente y sonrió.

El tabernero pareció satisfecho, dejó de apoyarse en la pared y rápidamente se situó al lado de un diván.

- Bien, ahora sí que puedo comenzar a explicar de qué se trata el tema. – Trash cogió aire, como si lo que fuera a decir tuviera que durar una eternidad- Hace unos días que comenzó mi calvario, todo esto lo he montado porque quiero recuperar cierto objeto que para mi tiene un valor sentimental incalculable.

- ¿Lo perdiste? –Preguntó Derek

- No, no lo perdí, me lo robaron. La verdad es que yo estaba durmiendo aquí y ni siquiera me enteré de nad…

- ¿Entonces concretamente de que objeto estamos hablando? –Comentó Hino sin dejar que el tabernero pudiera terminar su frase-

- De un collar de ámbar. Era de mi difunta esposa y no me perdono que lo robaran… Además, también robaron dos barriles de cerveza y como no, oro. Entre todo unas 500 piezas de oro más o menos.

-¿El collar donde lo guardabas? –Preguntó Sariel-

- Pues en este diván. El collar estaba dentro de una pequeña caja de madera, escondido entre la ropa y además el diván estaba cerrado con llave. –Trash se acercó a la cama y sacó algo de debajo de la almohada- Esta llave –alzó la mano-

- ¿Estás diciendo que cogieron la llave y abrieron el diván mientras tú estabas durmiendo? Eso es surrealista –dijo Derek mientras sonreía-

- No lo sé, creo que no –Trash hablaba cabizbajo- , cuando desperté la llave seguía debajo de mi cabeza y no creo que me quedara durmiendo si llegaran a meter la mano ahí.

- ¿Seguro que cerraste el diván? –Preguntó Drakkar con tono serio-

- Si sí, estoy completamente seguro. Cada noche antes de irme a dormir compruebo que esté cerrado.

- Entonces estamos hablando de una ganzúa. –Comentó Hino mientras se acercaba al diván- ¿Escuchaste algo?

- No, nada. Ese día había tenido mucha clientela y estaba cansado, más que de costumbre. –Suspiró- Suelo dormir poco pero ese día me quedé tieso en la cama.

Drakar respiró profundamente y dio un paso hacia delante.

- Yo, al menos, te ayudaré. Ahora bien, con la información que nos has dado no podremos hacer mucho.

- Al igual que Drakar, todos nosotros te ayudaremos, sino no estaríamos aquí – Derek miró a Trash sonriendo- . Eso sí, necesitamos un poco más de información y como no, la recompensa por ayudarte – mientras decía esas palabras Derek movía los dedos a modo de que Trash entendiera a que se refería -

- Si, entiendo. Os pagaré 300 piezas oro. ¡Además… os dejaré los galones de cerveza a mitad de precio!

- Eso está muy bien. ¿Supongo que 300 piezas de oro por cabeza, no? –Preguntó Derek-

- Trash soltó una carcajada –No, para todo el grupo.

Derek dejó de esbozar su sonrisa por un instante pero rápidamente volvió a sonreír.

- ¿Por donde sugieres que deberíamos empezar Trash? –Preguntó Sariel sin dejar de mirar la habitación buscando alguna pista que pudiera ayudarles-

- Bueno, he oído que August Pelm vio algo, pero no creo que su palabra se tenga que tener mucho en cuenta. Pasa por aquí de vez en cuando y siempre que lo veo está borracho.

- ¿Cómo es y dónde podemos encontrarlo? –Sariel se dirigió hacia la puerta mientras pronunciaba las palabras-

- Podéis probar por los alrededores de la taberna, si no lo encontráis quizá esté en el puerto, aunque dudo que lo encontréis trabajando…

En cuanto a su aspecto. Es un hombre alto y fuerte, calvo con unas patillas bastante grandes de color castaño. Suele llevar la ropa de trabajo así que no esperéis que esté muy limpio.

- Muy bien, vamos chicos, ya tenemos algo que hacer –Dijo Derek tomando la iniciativa- Y Trash, espéranos con abundante comida, esto parece que durará unos días.

- Claro…

Cuando salieron de la taberna el grupo se vio abrumado por la cantidad de gente que concurría las calles. Se había ganado a pulso el título de barrio comercial y desde cualquier rincón se podía escuchar a los vendedores promocionando sus productos.

- Detesto esta multitud…

El grupo no se percató de las palabras de Hino pero se le veía bastante incomodo.

- ¿Bueno, como lo hacemos? –Preguntó Sariel-

- Dividámonos. Que cada uno vaya por una zona y tanto si lo encontramos como sino pues quedamos en aquella fuente de allí –Derek señaló hacía un cruce de calles pero con tanta gente no se podía definir correctamente el lugar- en digamos 1 hora. Yo miraré por los alrededores.

- Bueno, yo iré al puerto entonces. Trash ha mencionado que quizá lo podamos encontrar ahí.

- Te acompaño Drakar, quizás tengamos más posibilidades de encontrarlo si vamos juntos –Sariel apoyó su mano en el escudo del paladín-

- Entonces supongo que yo tendré que acompañar a Derek. Suerte chicos –Hino comenzó a andar por la calle alejándose del grupo, cuando estuvo a punto de girar la calle se giró y llamó a Derek para que se diera prisa-

Derek echó a correr y se despidió de Drakar y Sariel – ¡Suerte a los dos!

Derek Urielinthar, señor de la guerra semielfo

Vengo con una historia de otro de los personajes de la campaña que estoy dirigiendo (aun tengo que ponerle nombre) de D&D 4.0.

Su nombre es Derek Urielinthar, es un señor de la guerra semielfo y la ha escrito Gezar (que a ver si al menos se digna a decir algo por aquí).

Espero que os guste.

***

Era una cálida mañana de primavera, un tiempo agradable y una brisa suave acariciaban el atractivo rostro del caminante, éste se encontraba viajando bajo los agradables rayos del sol junto a una pequeña caravana de mercaderes y campesinos, el tiempo perfecto para andar por el bosque, una pena que los bandidos los estuviesen atacando.
El joven no se dio cuenta del ataque hasta que empezaron los gritos, las flechas volaban con fatales consecuencias unas y terribles advertencias otras, el caos era total, era hora de poner un poco de orden.
Una voz se alzó entre los gritos, ordenando calma y dirigiendo las posiciones de los atacados, “Poned las carretas en círculo” decía “Cubríos con ellas y disparadles” continuaba, los campesinos así lo hicieron, pronto pudieron presentar una defensa decente, a lo que los bandidos respondieron atacando cuerpo a cuerpo, salieron de sus escondrijos tras los árboles y la maleza y cargaron, “Que los hombres armados me sigan” la voz era una luz de esperanza para los asustados viajeros, leñadores con hachas y algunos jóvenes con dagas y garrotes siguieron al caminante, al emisor de esa voz llena de fuerza y que les daba esperanza.
Aunque esbelto el joven tenía unos músculos abultados en los brazos y espalda, blandía su espada larga con una fuerza pasmosa, pronto varios bandidos yacían muertos a sus pies, en la refriega siguió ordenando “Id dos contra uno” pronto los bandidos se desmoralizaron y escaparon, dejando tras si a sus muertos.
Fin del combate, hora de examinar los daños.
A causa de las primeras flechas un par de conductores habían perdido la vida y varios campesinos agonizaban por las heridas del combate cuerpo a cuerpo, ayudó a acomodar a los heridos que se podían salvar, dio unas leves palabras de aliento a los que iban a morir, después de unas horas de trabajo con los heridos un triste orden fue establecido, hora de seguir el viaje, Aguas Profundas esperaba.
Se miro las manos, sucias de sangre de bandidos y heridos, su cara cubierta del polvo del camino, sus botas gastadas y sucias.
Ya iban cinco años vagando por el mundo, buscando un espejismo de hogar, criado por sus tíos, unos comerciantes de cerámica, sus tíos eran humanos, el semielfo, ni humano ni elfo, sin hogar en ninguna de las dos comunidades, sus padres muertos por una epidemia.
No vagaba para encontrar un hogar, lo que deseaba era construir su propio hogar, ser señor de unas tierras, que le dieran un castillo o los medios para construirse uno y si los Dioses lo permiten alcanzar el estatus de noble.
Esos deseos los impulsaba el recuerdo de la epidemia, pues los ricos y los nobles fueron los únicos con medios para conseguir curas y cuidados contra la enfermedad, lo tenía decidido, la vida de pobreza, largos días de trabajo con una recompensa mínima no iban con él, su objetivo estaba decidido, en Aguas Profundas se forjaría un nombre, se labraría una fama para que algún noble o Rey lo pusieran a su servicio, y así escalar en el estatus social y finalmente lograr su deseo.

***

Saludos

Wakinyan, pícaro humano

Bueno, se acerca la primera partida seria que dirijo de D&D 4.0 y he ido pidiendo la historia de los PJ's que van a participar.

Igual que la historia de Arkhanos esta ha sido escrita por Jacaros.

***

Hace veinte inviernos, la tribu de los Lakota celebraba la paz con las tribus de trasgos cercanas. Esa fue la noche en que nací. Las estrellas brillaban sobre los hombres, pero en la lejanía una tormenta de truenos hacía bailar a la madre tierra. Por eso madre me puso el nombre de Wakinyan, Ave del Trueno, rey de los cielos y guardián de los hombres. Padre había muerto en la guerra.

Pasaron muchos ciclos, y llegó la hora de ganarme el nombre de guerrero. Debía abandonar la tribu sin más que un cuchillo de piedra, y regresar antes del amanecer con presa suficiente para alimentar a la tribu entera. Me escondí entre los árboles y las plantas, busqué hasta que el sol volvió a nacer en el este, y no encontré ni un solo animal, ni un jabalí, ni una serpiente. Como si la selva hubiera muerto esa noche. Regresé a la tribu con las manos vacías. No merecía ser un guerrero, y no podría honrar los espíritus de mis ancestros.

Muchas lunas pasaron, y la vergüenza no abandonaba mi mente. Entonces recordé historias de algunos de los guerreros más ancianos. En ellas contaban que en algunos lugares del mundo, habitan seres gigantes, parientes ancestrales de la mentirosa serpiente. Si lograba cazar a una de esas criaturas, mi tribu reconocería mi valía, y me permitirían ser guerrero, para así honrar y a mi padre y mis ancestros. Con el siguiente sol, me despedí de madre, y marché en busca de una de esas criaturas. Tal vez tardara varios ciclos en encontrarla, pero en ese tiempo podría hacerme más fuerte y rápido, para poder cazarla sin errar.

Llevo con orgullo el nombre de Wakinyan. Sé que la madre tierra me ayudará a encontrar mi camino.

***

Deseando comenzar la partida :D

Arkhanos, brujo Tiflin

Bueno, voy a poner la historia de uno de los personajes que juega la primera partida que dirijo de D&D 4.0. No está escrita por mi, sino por mi amigo Jacaros.

***

Todas las cosas que he aprendido en los últimos meses, me han enseñado que la ignorancia, la nula percepción de lo que nos rodea, es nuestro bien más preciado. También he aprendido que menospreciamos la sabiduría de los niños. Ellos temen a la oscuridad, a las casas abandonadas, a las cimas más altas y las grutas más profundas... y hacen bien. Si hay una conclusión unica, de todo lo que he aprendido, es que nunca se está completamente a salvo. Hace siete meses, una especie de... ser, un amasijo de fuego y sombras, se llevó a mi pequeña Gehenna delante de mis ojos, dejándome totalmente impotente ante lo desconocido.

Le fallé como padre, y fallé a Sylhad como esposo. No merezco perdón. Pero traté de recuperar a nuestra hija. Investigué en toda clase de libros en busca de alguna pista sobre lo que fuera aquella criatura. Cada nuevo libro me alejaba más y más de la realidad que yo conocía, mostrándome que estamos rodeados de oscuras criaturas y almas corruptas que se niegan a abandonar esta tierra tras la muerte. Entonces comprendí que mi odisea era más peligrosa de lo que en principio pensé. Le dije a Sylhad que encontraría a nuestra hija a cualquier precio, llené una bolsa de apuntes y bocetos, y partí, en busca de alguna pista, un nuevo libro que no hubiera encontrado aún, cualquier cosa que me acercara a Gehenna.

Fue hace un mes, cuando conocí a un brujo errante que se hace llamar Ragnarok. En realidad tan solo acudí a él en busca de consejo, información sobre dónde encontrar algunos libros antiguos. Pero hallé que el propio brujo sabía más de lo que hubiera averiguado hasta el momento. Se llamaba Pasittu. Aquella criatura, aquel demonio que me arrebató a Gehenna, tenía nombre. Y era peligroso. Pero Ragnarok conocía una manera de afrontarlo.

Me habló de su poder. Me habló del pacto, y de los espíritus salvajes. Me habló de éste lugar. Y me habló de ti: Nibiru, dios olvidado de las antiguas civilizaciones. No sé si existen otros modos de encontrar a ese Pasittu, pero vengo a que me otorgues ese poder del que me habló el brujo. No me importa el precio.

***

Pues esta es la primera historia, a ver si convenzo a los demás para que me la pasen :p

¡Saludos!

Nota: la imagen no es de él, pero a falta de una que me pase pues ahí está xD