21 abril 2009

Derek Urielinthar, señor de la guerra semielfo

Vengo con una historia de otro de los personajes de la campaña que estoy dirigiendo (aun tengo que ponerle nombre) de D&D 4.0.

Su nombre es Derek Urielinthar, es un señor de la guerra semielfo y la ha escrito Gezar (que a ver si al menos se digna a decir algo por aquí).

Espero que os guste.

***

Era una cálida mañana de primavera, un tiempo agradable y una brisa suave acariciaban el atractivo rostro del caminante, éste se encontraba viajando bajo los agradables rayos del sol junto a una pequeña caravana de mercaderes y campesinos, el tiempo perfecto para andar por el bosque, una pena que los bandidos los estuviesen atacando.
El joven no se dio cuenta del ataque hasta que empezaron los gritos, las flechas volaban con fatales consecuencias unas y terribles advertencias otras, el caos era total, era hora de poner un poco de orden.
Una voz se alzó entre los gritos, ordenando calma y dirigiendo las posiciones de los atacados, “Poned las carretas en círculo” decía “Cubríos con ellas y disparadles” continuaba, los campesinos así lo hicieron, pronto pudieron presentar una defensa decente, a lo que los bandidos respondieron atacando cuerpo a cuerpo, salieron de sus escondrijos tras los árboles y la maleza y cargaron, “Que los hombres armados me sigan” la voz era una luz de esperanza para los asustados viajeros, leñadores con hachas y algunos jóvenes con dagas y garrotes siguieron al caminante, al emisor de esa voz llena de fuerza y que les daba esperanza.
Aunque esbelto el joven tenía unos músculos abultados en los brazos y espalda, blandía su espada larga con una fuerza pasmosa, pronto varios bandidos yacían muertos a sus pies, en la refriega siguió ordenando “Id dos contra uno” pronto los bandidos se desmoralizaron y escaparon, dejando tras si a sus muertos.
Fin del combate, hora de examinar los daños.
A causa de las primeras flechas un par de conductores habían perdido la vida y varios campesinos agonizaban por las heridas del combate cuerpo a cuerpo, ayudó a acomodar a los heridos que se podían salvar, dio unas leves palabras de aliento a los que iban a morir, después de unas horas de trabajo con los heridos un triste orden fue establecido, hora de seguir el viaje, Aguas Profundas esperaba.
Se miro las manos, sucias de sangre de bandidos y heridos, su cara cubierta del polvo del camino, sus botas gastadas y sucias.
Ya iban cinco años vagando por el mundo, buscando un espejismo de hogar, criado por sus tíos, unos comerciantes de cerámica, sus tíos eran humanos, el semielfo, ni humano ni elfo, sin hogar en ninguna de las dos comunidades, sus padres muertos por una epidemia.
No vagaba para encontrar un hogar, lo que deseaba era construir su propio hogar, ser señor de unas tierras, que le dieran un castillo o los medios para construirse uno y si los Dioses lo permiten alcanzar el estatus de noble.
Esos deseos los impulsaba el recuerdo de la epidemia, pues los ricos y los nobles fueron los únicos con medios para conseguir curas y cuidados contra la enfermedad, lo tenía decidido, la vida de pobreza, largos días de trabajo con una recompensa mínima no iban con él, su objetivo estaba decidido, en Aguas Profundas se forjaría un nombre, se labraría una fama para que algún noble o Rey lo pusieran a su servicio, y así escalar en el estatus social y finalmente lograr su deseo.

***

Saludos

3 comentarios :

  1. Es una historia sencillita, pero bueno, explica lo basico del PJ

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  2. Está muy bien, al menos ahora se más de tu PJ. :)

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  3. Está bien escrita y define bien al personaje. Así que pese a lo sencillo de la historia, no creo que pudiera ser mejor.
    Diferente tal vez, pero no mejor.

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